Según nos cuenta la Historia, parece ser que en el siglo X el Camino más importante que entraba en España a través de la cornisa pirenaica, era el que siguiendo la antigua calzada romana Bearn-Cesaraugusta cruzaba el puerto del Palo (1970 mts) pasaba por el monasterio de Siresa y bajaba por el valle de Hecho hasta la Canal de Berdún. De la importancia que tuvo este Camino hasta el año 1000 hablan sobradamente los documentos de dicho Monasterio. Puentes romanos y medievales permitían seguir el trazado de este Camino del que se siguen conservando gran cantidad de restos de calzada.
Otra ruta primitiva que seguían los Peregrinos que utilizaban la ruta Tolosana era la que, partiendo de Florón, atravesaba los Pirineos por la Gave D’ Ossau, pasar el Portalé (1792 mts.) y bajar por el valle de Tena hasta Biescas y desde aquí tomar la dirección a Jaca.
A finales del siglo X comienza el declive del Paso por el puerto del Palo al coincidir con el auge del paso del Somport (1640 mts.). Es esta ruta la que empieza a adquirir mayor importancia en el siglo XI desde que Ramiro I, alrededor del año 1.035, hace de Jaca la capital del Reino de Aragón. Posteriormente, entre los años 1.077 y 1.090, los reyes Alfonso VI de Castilla y Sancho Ramírez de Aragón y Navarra, viendo la importancia que tiene esta vía, deciden acondicionar el Camino de Santiago.
No obstante, la Historia seguía aconsejando reacondicionar el puerto del Palo y el valle de Hecho, restaurando Siresa, pero la orografía iba a tener gran importancia, imponiéndose a favor del Paso de Somport, porque estando a menor altitud facilitaba las comunicaciones durante más meses al año. |
La infraestructura entonces se fijó fundamentalmente en el Paso de los Pirineos por este punto, reforzándose además con la construcción del hospital de Santa Cristina.
Sobre la misma cumbre del Somport comienza el Camino de Santiago a su paso por el Reino de Aragón. Un camino que en muchos casos hará revivir un proceso histórico-artístico lleno de sentido espiritual siempre en contacto conla naturaleza. Los contrastes del paisaje cada día distintos, serán una de las sorpresas más agradables que puede disfrutar el Peregrino. Grandes cumbres con nieves casi perpetuas, masas de pino negro, abetos y bojes, barrancos y cárcavas de tierra negra, campos de cultivo y agua corriendo por estrechos riachuelos que en su desembocadura engrandecen al río Aragón, fiel compañero del peregrino hasta tierras de Navarra. El vuelo del buitre, del águila real, pito negro y del quebrantahuesos también serán testigos de nuestro paso.
Ningún problema se le presentará al caminante para seguir la ruta correcta al estar perfectamente señalizada por las flechas amarillas características del Camino de Santiago, que verá durante todo el recorrido hasta Santiago de Compostela. El Camino coincide asimismo con el GR 65.3 en todo el territorio aragonés, también muy bien señalizado. |